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Un triángulo perfecto, ENTRENADOR-JUGADOR-PADRES

21 de agosto de 2017 - 14:39

Nos acercamos a pasos acelerados hacia el inicio de una nueva temporada. Por eso creemos que es importante, dedicar un momento a la reflexión de como es, o como fue nuestro comportamiento la temporada pasada. Con ello, no queremos decir, que fuese malo. Simplemente, debemos de ser críticos con nosotros mismos, y buscar seguir mejorando.

Un día, una persona vinculada al Club, me dijo: "Desde que mi niño juega a fútbol, su vocabulario se a convertido en soez". Sólo pude decirle, que estaría pendiente. Que su entrenador, no era una persona de hablar mal, ni de insultar. Pero aún así, me comprometía a ver algún entrenamiento. Es verdad, que estuve asistiendo a los entrenamientos, y allí todo parecía ir bien. Por lo tanto, decidí ir a un partido del equipo.

"SORPRESA", no llevamos más de 10 minutos, cuando desde la grada, alguien que parecía estar poseído por el demonio, comenzaba a soltar barbaridades por la boca. ¡No me lo podía creer!, le pedí a otro entrenador que me pellizcara. Tenía que estar dormido, aquello era una pesadilla... Era la misma persona, que me decía que el fútbol había convertido a su hijo.

Al día siguiente, y con la tensión del partido pasada, me reuní con la persona en cuestión. Le dije "que ya sabía lo que pasaba". Cuando me pidió la explicación, sólo pude decirle... "el fútbol no ha cambiado a tu hijo. El fútbol le ha enseñado como es su verdadero padre..."

Este hecho narrado con anterioridad, se da en infinidad de clubes. Cuando nuestro/a hijo/a cambia o creemos que ha cambiado algo, siempre lo achacamos al fútbol, pero nunca nos paramos a pensar, en el ejemplo que somos nosotros para ellos/as. Es más fácil pensar, que son los compañeros/as o el entrenador/a.

Es verdad, que en el fútbol base actual, no solamente el problema se encuentra en las palabras mal sonantes que podamos decir delante de nuestros/as hijos/as. Como hemos podido comprobar en otros campos, la temporada pasada, se ha cruzado la línea del bien y el mal. Padres y madres que se enzarzan en verdaderas batallas campales durante un partido de prebenjamines, de infantiles... Padres que golpean a un árbitro menor de edad... Casos de verdadera vergüenza en los campos de fútbol. Pero sin llegar a ese extremo, veamos qué hacemos que perjudica seriamente a nuestro hijo.

A veces confundimos el haber jugado a fútbol, en nuestra juventud o ahora en las ligas para veteranos, con saber todo sobre el fútbol. Entonces, nos convertimos en un padre/madre SABELOTODO. Nos vemos en el derecho de criticar todo (los entrenamientos son una mierda, y este no tiene ni idea de como plantear un partido). Es normal, que inclusive con una latita de cerveza en la mano y dándonos de seleccionador nacional, pongamos en tela de juicio la capacidad del entrenador/a para llevar un equipo (es que no tiene ni zorra idea de lo que hace). Más aún, cuando salimos del campo o simplemente, cuando nuestro/a hijo/a sale del vestuario, aumentamos la crítica y le demostramos a nuestro hijo/a, como es su padre/madre de grande a la hora de dejar a su entrenador como una basura. Flaco favor le hacemos a nuestro pequeño deportista. Le ayudamos a perderle el respeto al entrenador.

En otras ocasiones, no es que sepamos mucho de fútbol. Pero eso sí, somos unos auténticos "HOOLIGANS", el árbitro y el equipo contrario, son nuestro principal enemigo. Insultamos, gritamos, protestamos, mientras que nuestro hijo/a, solo quiere que se lo trague la tierra.

Menos mal, que cuando nuestro hijo/a, tiene su peor día dentro del campo, somos capaces de mostrar nuestra parte más "PSICOLÓGICA" para ayudarle a centrarse. En ese momento, sacamos el manual de motivación paternal, y comenzamos con mensajes positivos: "TIENES SANGRE HORCHATA", "ESTAS CUAJADA", "ES QUE NO TEN ENTERAS" "PA ESO HABERTE QUEDAO ACOSTAO", y otras lindeces, que ayudan a nuestro hijo/a, a centrarse en el partido...

También es verdad, que otros "PADRES PSICOLOGOS" prefieren el tratamiento de choque, de culpar a todos los compañeros/as, porque dentro de su manual del padre de la estrella, no cabe que su hijo/a pueda tener un mal día. Como mucho, puede ser que lo tenga, porque todos los demás le tienen envidia y estan saboteando la carrera de su hijo/a de 6 años.

Es curioso, pero aun podemos encontrar otras clase de padre. Con todo el respeto, le llamo el "PADRE/MADRE CHAPA". Callado durante el partido, callado a la salida del vestuario, delante del resto de padres. Pero cuando se cierra la puerta del coche, se trasforma y repasa el partido desde su punto de vista. Inclusive, si le queda algo por decir, para llegar a las Angustias desde Puntalón, pasa primero por la Gorgorracha.

A lo mejor, una vez llegados aquí, nos hemos podido identificar con algunos de los padres descritos. Otros pensaréis que es exagerado. Pero realmente pasa, somos el peor enemigo de nuestro hijo/a. A veces parece que queremos vivir nuestra segunda oportunidad en el fútbol dentro de ellos/as. Sin importarnos que ellos prefieran otras cosas (badminton, música, baile, estudiar...).

Los padres/madres, tendríamos que ser ese apoyo para los momentos difíciles. Quien vaya al partido y en los malos momentos, sepa ayudar a olvidar ese mal día. Que en la victoria, sepa dar un paso atrás para que disfruten los verdaderos protagonistas.

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