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La Madre Barbie Busca a Ken

17 de mayo de 2018 - 13:38

Volvemos con el libro Atontados por el Fútbol. Hoy nos toca hablar de una madre, no sé si alguno conocerá a alguna de las descritas en este nuevo capítulo. Pero, ¿las habrá?, o será una mera LEYENDA URBANA

Dícese de la madre que se viste de punta en blanco para ir al partido de su hijo, así como entrenos y otros actos deportivos. Madre petá donde las haya, pureta más prieta que los molletes de Antequera o los tornillos de un tractor.

La Madre Barbie Busca a Ken se ha notar. No olviden los lectores que los campos de fútbol de todo el mundo están llenos de testosterona varonil. Por eso, cuando esta madre abre la puerta del coche para bajarse en el aparcamiento se aprecia una multitud de scouting busca-hembras con los ojos como prismáticos en pos de presas buenorras.

Soco, la Madre Barbie Busca Ken, camina con un contoneo y una soltura dignos de la Campbell, con paso firme de modelo de barrio, cabeza alta moviendo melena y zapato de tacón para hacerse escuchar cuando sube la grada. Siempre aparece la última, y por ende su hijo. No es una cuestión fortuita, ni mucho menos. Utiliza una de las técnicas de seducción más antiguas que existen: llega tarde y así te harás de rogar. Esto implica que su Rodrigo se incorpore al grupo llorando y chillando:

-¡Otra vez el último mami! ¡Ya están todos vestidos, ojú!

Esto le viene que ni pintado a la Madre Barbie:

-¡Mira el niño! ¿Tú te crees, Puri, que así se puede dar una más prisa?

La Madre Barbie Busca Ken va como se tiene que ir: apretá, siempre apretá, en cualquier estación del año. Con vaqueros, mallas, falda... Incluso con chándal, pero apretá. La Madre Barbie Busca Ken vive y se desvive por el fútbol de su niño, piensen que ella aquí ha encontrado El Dorado. ¿Quién la iba a decir a Soco que a sus cuarenta rompería tarimas como Kevin Roldán por donde pasase? Y todos, hombre y mujeres, se quedan mirándola como si de la misma Sofía Loren se tratara.

Para Soco, cada partido es un prueba de fuego, un examen, una búsqueda de la atracción fatal, y no eso que tiene su hijo por el fútbol. La madre Barbie se arregla a conciencia. Ella tiene un entrenamiento semanal de intensidad de carga excepcional; no crean que con un trapito y un rímel barato se consigue. Supone horas y horas de preparación, al igual que un partido de fútbol de alevines en busca del título soñado.

La Madre Barbie empieza su preparación el lunes, cuando su Rodrigo llega a casa y le pregunta:

-Cariño, ¿cuándo juegas esta semana?

-El sábado, mamá. A las doce y media en el campo del Pasarela C.F.

Paso siguiente: le pregunta a su marido (tipo un poco dedicado a sí mismo) por qué a sus cuarenta años se ha dado cuenta que la vida juvenil regresa y se sube a su complejo de Peter Pan. Ha recuperado la forma física. Corre, juega al pádel y se está planteando lo del triatlón. A sus cositas, cuestión que agradecen el míster y todos los padres del equipo. Así deja a Soco sola en los partidos y los presentes pueden mirar con menos disimulo las partes más nobles de su señora sin tener al francotirador de su marido por la retaguardia.

Soco:

-¿Qué tiempo va a hacer papi?

Rodrigo:

-Solecito todo el día, unos treinta grados. Ya empieza el calor. Yo corro la media maratón de Nunca Jamás. Allí en la costa verás tú con la humedad, no creo que pueda batir mi marca personal.

Soco se ha quedado en la primera parte de la respuesta: calor. Primeros de marzo, tirantas, minifalda, tacón, escote. Sin medias. ¡Suenan las alarmas! ¿Tan blanca? El idílico modelito al traste. Como no se pase unas horitas en la terraza para coger un poco de color... acabaría su esfuerzo de meses tirado por la borda.

Después de unas semanita de paseitos mañaneros oliendo a bronceador de coco, con la mayoría de viejos del barrio detrás de ella y tardecitas de terraza, la Madre Barbie Busca Ken está lista  para enfundarse su modelito primaveral, que con tanto interés ha preparado para el gran partido de hoy. Ha llegado la estación que la sangre altera, Soco está en su mejor momento de la temporada. Lleva esperando esto desde que escogieron al niño para el equipo. Superando los meses de invierno envuelta en mantas y bufandas, pasando desapercibida a los ojos de los demás e incluso del míster, siendo una más de esas madres cualquieras.

Llegó el gran día. La final de la Champions, para la que ha estado trabajando todo este tiempo con dietas, rímel caro, terrazorum, sesiones de depilación, cremas antiarrugas y tintes. Se aproxima al campo como La Balón de Oro versión apretá. Todos la miran; los hombre  con deseo y las mujeres con envidia insana. Lo sabe y se ha preparado para ello. Los focos del estadio parecen girarse para alumbrarla en su contoneo choniano de cuarentona, escuchando comentarios de padres y madres del equipo como flashes de paparazzi.

Paco:

-¡Cómo está, Manolo! Y el Rodrigo corriendo... No se puede estar más buena. Más apretá que todas las cosas.

-La verdad es que sí. Tiene dos muslos que ya los quisiera Cristiano Ronaldo, y está fuerte más que Arnold Schwarzenegger.

Mientras, Puri confiesa a Ro:

-Mira la Shakira, la Pilar Rubio... ¿Qué se ha creído esta? Si es una gallina vieja, no sirve ni para hacer caldo.

Mari las mira y dice:

-Puri, anda, calla. La podre lo está pasando mal, ¿no ve lo delgada que se está quedando? No como tu, que si sigues así, entre los kilos y los pelos del bigote se van a creer que eres Valderrama.

Fuente Atontados por el Fútbol

José Ignacio Navarro Díaz y Alberto Martín Barrero

Comentarios

  • Alexandra Rodríguez Serantes
    11 septiembre

    Alexandra Rodríguez Serantes

    Jugador

    15 ans